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martes, 28 de junio de 2011

Anecdotas y poemas que recuerdan a un gran hombre de radio como lo fue Omar Rodriguez QDDG Radio Gualcho La Insobornable



Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.
Bertolt Bretch
Aprendimos a quererte,
Desde la histórica altura,
Donde el sol de tu bravura
Le puso cerco a la muerte.
Aquí se queda la clara,
La entrañable transparencia
De tu querida presencia
Compañero Omar
Tu amor revolucionario
te conduce a nueva empresa,
donde espera la firmeza
de tu brazo libertario.
Seguiremos adelante
como junto a ti seguimos
y con el pueblo en Resistencia te decimos:
«¡Hasta siempre Compañero Omar!»


1. Omar pidió quién copiaba las micros y que se las enviara. Se las envié y le gustaron tanto que mencionó lo bien que las hacía con los enlaces a noticias relacionadas que hasta mencionó mi nombre. Lo llamé para reclamarle porque él le decía a la gente que no diera su nombre y lo llamara de celular porque su teléfono era vigilado. Lo que hizo fué llamarme "Departamento de Noticias"

Mi Padre, Lorenzo Zelaya Alger era muy, pero muy amigo de Don Omar, al igual que todos nosotros sus hijos y mi Madre. Todos los días nosotros íbamos a donde él a dejarle todas las últimas noticias del Internet, que mi Papa había bajado para llevarselas como noticias de última hora. Cuando a mi Papà le dió cáncer de Vejiga, se trasladó a Cuba a que le operaran y le dieran el tratamiento necesario; se estuvo en Cuba entre tres y cuatro meses. Yo me traslade, con mi hija menor a la casa de mis Padres, porque quedaba sola. A las cinco en punto de la mañana yo recibía la primera llamada de Don Omar para preguntarme: "Niña, noticias del comandante, por favor?" A esa hora yo no tenía noticia nueva alguna y además estaba dormida, y le decía Don Omar por favor llàmeme mas tardecito que es de madrugada y estaba dormida; y el invariablemente me decía: "Me levanto a las 4:00 a.m. a bañarme en agua helada, y eso es lo que Ud. debería hacer, para empezar bien el día, pero hoy se fregó, porque ya la desperte", y se reía. Me acostumbré a madrugar durante ese tiempo, esperando la llamada de él. Cuando mi Padre regresó, él fué a verlo y estaba muy impresionado porque mi Papa había rebajado 75 libras con la Quimioterapia. Un día platicando me dijo, "Mire, niña, usted me recordará siempre porque es muy dormilona y yo le cambié su horario" se reía a mas no poder. Y eso es algo que nunca olvidaré, las llamadas de Don Omar. Lo recordamos todos con mucho cariño y respeto, lo admiramos por sus convicciones y su dedicación a querer educar a este pueblo. Que en Paz descanse, nos cuide desde alla arriba, que siempre lo tendremos presente con nosotros.




2. Cuenta también la noche que me dolía la cabeza y me dormí, desperté a las 12 de la noche y él tenía música, sabía que el no repetía las micros a nadie y solo le informé que me había dormido por un gran dolor de cabeza. Cuando él las leía yo las grababa en una grabadora y después las pasaba a internet y se las enviaba. Al minuto sonó mi celular y me cayeron todas las micros. No lo llamé ni para agradecerle porque a él no le gustaba. Al día siguiente iba por la calle como a las 7 a.m. a poner las micros en internet en un cybercafé, cuando me sonó un mensaje en el celular. Creí que era una micro que llegó de última hora, pero no, solo decía "Prohibido enfermarse, arrr!!!!" me cayó en gracia y me hizo reir sola en la calle, pero me sentí mejor, pues él tenía ese corazón tan grande aunque parecía duro en la Radio.

Un poema a la distancia para un militante que nos
dice hasta pronto, hasta la victoria siempre.

OMAR
Cóncavo es el tiempo
que aletea en vuelos de mariposa
el instante para el nunca más.

Premonitoria esa otra muerte
que te lleva en silencio a orillas del río,
del otro lado donde el poeta te espera
pacientemente para abrevar de las palabras.

El reloj se estacionó
a la víspera de una noche llena de astros luz
pero no del tiempo porque sos como el tiempo
atemporal, inmenso, materia, energía, luz, camino.

Dichoso ser, libre como el viento Omar,
sin religión, sin dioses de madera
para caer de rodillas, inclaudicable Omar.

Sonia te llora porque atesora tu irreverencia
tu lucidez, tus anticipaciones como
buen arquero de las palabras
defensor de la justicia Omar.

Primero,
apuntabas al enemigo,
después dabas en el blanco

La revolución te salva Omar
El ché contigo
lleno de gracia revolucionaria.
por los siglos de los siglos

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

Luis Méndez
Noviembre 24 del año 2010



3. Antes de poner la micros en internet (que ni Omar sabía que las ponía), solo las oía después del golpe hasta finales del 2009, luego pensé grabarlas y ponerlas en internet, hasta ahora que tú me las envía. Pues bien después del golpe como ponía música bonita una vez me atreví a llamarlo y pedirle una canción y me mandó a oir la Satélite. Nunca más lo volví a llamar. Hasta que pasó que él pidió las Micros escritas y se las envié, al mencionar él mi nombre de alegre que estaba yo lo llamé para decirle lo que cuento en el no. 1

Un poema a la distancia para un militante que nos
dice hasta pronto, hasta la victoria siempre.

OMAR
Cóncavo es el tiempo
que aletea en vuelos de mariposa
el instante para el nunca más.

Premonitoria esa otra muerte
que te lleva en silencio a orillas del río,
del otro lado donde el poeta te espera
pacientemente para abrevar de las palabras.

El reloj se estacionó
a la víspera de una noche llena de astros luz
pero no del tiempo porque sos como el tiempo
atemporal, inmenso, materia, energía, luz, camino.

Dichoso ser, libre como el viento Omar,
sin religión, sin dioses de madera
para caer de rodillas, inclaudicable Omar.

Sonia te llora porque atesora tu irreverencia
tu lucidez, tus anticipaciones como
buen arquero de las palabras
defensor de la justicia Omar.

Primero,
apuntabas al enemigo,
después dabas en el blanco

La revolución te salva Omar
El ché contigo
lleno de gracia revolucionaria.
por los siglos de los siglos

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

Luis Méndez
Noviembre 24 del año 2010

Gustavo Zelaya
A Omar Rodríguez lo vi entre los años de 1974 y 1978 anunciando en la calle una radioemisora bien rara, Radio Comercial, a veces trasmitía y a veces no, pasaba mensajitos políticos y una música del “recuerdo” que a muchos no nos evocaba nada. Es que también nos gustaba Pink Floyd y Omar no era de esa onda. Omar para muchos fue raro, sobre todo en nuestro país donde la honestidad, la coherencia y consecuencia absoluta con los ideales socialistas se volvió una rareza , en especial a partir de la caída del llamado socialismo real y la desbandada ocurrida en las filas de la izquierda de aquéllos tiempos. Se diseminaron muchos y se convirtieron en ciudadanos light, abogados, gerentes, académicos, fundadores de ONG, en analistas independientes expertos en fustigar al sistema bajo la protección de las luces, las becas Fullbright y los hoteles cinco estrellas, y viviendo lejos de la colonia 21 de octubre.
Duro en su crítica, descontento a tiempo completo, molesto con muchas situaciones y con la diabetes avanzando y minando todo su cuerpo pero con la puerta de la Radio Gualcho abierta al pueblo y a todos los luchadores por una patria más digna y justa. Omar en 24 horas, siempre arrecho ante la lentitud de los cambios sociales. Le molestaba la ignorancia y la incultura. Omar los 7 días de la semana arrecho por las viejas condiciones de miseria en que se debatían los pobres de Honduras. Molesto y enojado por el inmovilismo de las organizaciones populares y señalándoles siempre sus desaciertos. Omar durante 365 días del año manteniendo el dedo en la llaga y mostrando el gran acierto del nacimiento del Frente Nacional de Resistencia Popular. Pedagógo sin diploma, enseñando en cada momento la importancia de superar el capitalismo neoliberal para edificar una sociedad realmente humana y así por más de 40 años, arrecho por el atraso nacional pero seguro en que algo bueno se avecina. Y bien lo aprendió junto a su alero de la colonia, el pelón Morel.
Ahora que ha muerto nos va a seguir diciendo que no seamos tan pendejos en creer que su lucha muere, esto sigue compa y Omar Rodríguez nos vuelve a vacilar y nos regaña de nuevo, porque creemos que se ha muerto, sigue vivo, fuerte, solidario, y nos dice en un suave susurro, al oído, bien quedito y con su tierna arrechura: “no sea tan maje compa, déjese de pendejadas, mis ideas siguen fuertes y hasta el fin de los tiempos”.

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