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martes, 20 de septiembre de 2011

¿Por qué el PSOCA no participó en la Asamblea de la discusión de los Estatutos del Frente Amplio Electoral (FARP)? " Maximiliano Fuentes "


El sábado 17 de septiembre,  tuvo lugar la asamblea del Frente Amplio Electoral realizada en las instalaciones del Instituto Central Vicente Cáceres, en la ciudad de Tegucigalpa. El motivo de la Asamblea era discutir el proyecto de Estatutos de la organización política que participará en el próximo proceso electoral.
Asamblea de discusión de los Estatutos del FARP
Al evento asistieron una diversidad de organizaciones sociales y políticas, por cierto, todas ellas conformaran la plataforma del proyecto político de José Manuel Zelaya Rosales. Desde luego, de forma muy cordial, a nuestra organización política se le invito para que participara de dicha discusión, sin embargo, frente a la desnaturalización del FNRP como organismo de lucha y su disolución como corriente dentro del Frente Amplio Electoral que lidera Zelaya, decidimos no participar en dicha discusión. Las razones son varias, creemos que se hace necesario explicarlas, en aras de hacer valer las mismas, ante las distintas organizaciones que desean emprender transformaciones sociales.

¿Qué es el FARP?
El Frente Amplio Electoral de la Resistencia Popular (FARP) no es una creación novedosa, se trata de la resurrección de la política de creación e implementación del clásico “Frente Popular”, es decir, una política impulsada por los partidos stalinistas durante la década de los años 30 del siglo pasado, que consistía en implementar una política de alianzas y subordinación de los sectores obreros y populares en relación con sectores empresariales de “izquierda”,  a los que catalogaban como “progresivos” o “revolucionarios”.
El FARP se nos presenta ahora como una nueva organización política donde convergen distintas organizaciones sociales, políticas, gremiales y populares, hasta sectores burgueses “progresivos”, como el representado por Zelaya y los distintos liberales que comparten su visión.
El FARP se define como un movimiento "abierto a la incorporación de nuevas fuerzas y por lo tanto acogerá en su seno a otras organizaciones y movimientos políticos y en general a las y los ciudadanos que comparten su misma concepción".
También "garantiza la unidad en la diversidad del movimiento popular y político en resistencia, respetando la pluralidad ideológica y su autonomía organizativa y procurando la incorporación de los sectores progresistas y democráticos", añaden los estatutos del FARP, compuesto por sectores de diferentes ideologías.”[1]
Los socialistas centroamericanos no hemos opuesto a esta amalgama ideológica y de programas, evidentemente por ser el FARP una organización que diluye las tareas centrales de la clase obrera y contribuye al fortalecimiento del Estado capitalista. Por otro lado, la política de los “frente populares” diluyen con su práctica los ejes centrales de lucha de la clase, tan solo para anteponer el ejercicio electoral como uno de los únicos métodos de la toma del poder.
La desnaturalización del FNRP
Una de las mayores conquistas de la lucha contra el golpe de Estado, fue la constitución de un organismo amplio, democrático y de lucha. La revolución que se gestaba en Honduras terminó siendo derrotada de forma pacífica por la claudicación política de Zelaya, que privilegió la negociación política con el gobierno de Lobo, y por el colaboracionismo de la mayoría de la dirección del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).
Sin embargo, esa gran conquista política y organizativa fue disuelta a partir de las intenciones de Zelaya y de los sectores oportunistas que dirigen el FNRP, los Acuerdos de Cartagena marcaron la nueva dinámica de este organismo que surgió originalmente como una respuesta de lucha unitaria contra la violación del orden democrático el pasado 28 de junio de 2009.
Sin duda el FNRP recogió el interés de distintos sectores de la sociedad hondureña, que aspiran en buena medida, la transformación y la democratización de Honduras. Pero todas estas aspiraciones con el giro político que Zelaya le imprimió al frente, la traición quedo consumada cuando se entregaron las banderas de lucha y se jerarquizó lo electoral por encima de las luchas contra el ajuste capitalista. Con la nueva orientación política, aplicada a raíz del retorno de Zelaya a Honduras, todos los objetivos planteados para la transformación quedaron suprimidos al convertir al FNRP en un partido político más del antidemocrático régimen hondureño.
Aunque el FNRP sigue existiendo como una organización formalmente independiente, el FARP, como la crisálida hambrienta ha devorado todas las estructuras del FNRP, dejando un cascaron vacío ante el nacimiento de la nueva organización que tiene una clara orientación electorera y de colaboración de clases.
Las consecuencias del giro político
Este giro en la política del FNRP ha tenido consecuencias directas. Por un lado, permitió  que el gobierno ilegitimo fuera reconocido por la comunidad internacional, y de esa manera blanquear el golpe de Estado y darle una cara democrática al gobierno de Lobo Sosa. Por otro lado, se ha dejado el camino libre para que el actual gobierno aplique sin oposición alguna sus planes de ajuste y de miseria.
Durante su periodo de gobierno, Porfirio Lobo y Juan Orlando Hernández han aplicado su política económica sin oposición alguna, en ese sentido se han atacado algunas conquistas sociales del magisterio, y aún mantiene intervenido el Instituto Nacional de Previsión del Magisterio. Esta política de ajuste, se ha llevado a las distintas áreas sociales, en ese sentido el gobierno ha pretendido aprobar una Ley de Educación que lesiona fuertemente la escuela pública, siendo los estudiantes quienes con su lucha han detenido provisionalmente la arremetida. Así mismo se han aplicado una serie de medidas a nivel económico que han elevado los costos de los productos de primera necesidad, a saber la liberación del dólar y el aumento constante de los combustibles, factor que ha aumentado la inflación en el país.
La inflación en Honduras creció en un 0,7 por ciento en julio pasado y acumuló en los primeros siete meses del año una tasa de 4,8 por ciento, según informes del Banco Central. Alimentos, agua y electricidad sufrieron fuertes aumentos en los primeros seis meses del 2011. El resultado de julio llevó a la tasa interanual de inflación hasta el 7,8 por ciento. “La inflación promedio de 12 meses se situó en 6,5 por ciento y la acumulada del año alcanzo 4,8 por ciento”, indicó el Banco Central de Honduras (BCH) en su informe mensual sobre el índice de precios al consumidor (IPC).”
Pese al recrudecimiento de las políticas fiscales y los trancazos aplicados con una serie de gravámenes y paquetazos, “La administración central espera cerrar 2011 con un déficit fiscal neto de 11.275 millones de lempiras (US$585,9 millones). Esa cantidad es menor a los 13.972 millones (US$726 millones) del año anterior. La reducción en valores nominales sería de 19,3%. En términos porcentuales bajaría de 4,8% a 3,5% del PIB en el periodo analizado. Para el secretario de Finanzas, William Chong Wong, esa meta está sujeta a la disciplina del gasto corriente, principalmente salarios, y a la mejoría de las recaudaciones tributarias. Agrega que cada funcionario tiene las indicaciones para sujetarse a las disposiciones presupuestarias aprobadas por el Congreso Nacional, por ejemplo medidas para respetar el techo salarial en cada institución. Chong Wong subraya que no debe perderse la disciplina con que se cerró el año anterior, ya que el gobierno está obligado a demostrarle a la comunidad internacional el compromiso que tiene para sanear las finanzas públicas.”[2]
Ante los ataques del gobierno, hemos observado que la Coordinación General del FNRP ni siquiera ha aplicado una política de defensa del derecho de la vida. Es más, fuerzas oscuras siguen atacando los derechos fundamentales y asesinando a dirigentes gremiales y sindicales a través del sicariato, y la conducción del FNRP no ha planteado nada para detener la persecución política y los asesinatos.
La destrucción del Espacio Refundacional
El giro del ex presidente Zelaya no ha tenido un contrapeso al interior del FNRP, el único organismo que ha cuestionado la desviación política del proyecto original del FNRP y los mecanismos antidemocráticos de la Coordinación General, ha sido el Espacio Refundacional, aunque al pasar los días y acercarse las elecciones hemos observado que algunos sectores han empezado a establecer relaciones con el FARP, tal como quedó evidenciado en la asamblea del día sábado 17 de septiembre, donde asistieron algunos de los dirigentes de organizaciones refundacionales, avalando y legitimando con su presencia la reconversión del FNRP en FARP, aunque las siglas del FNRP continúen existiendo formalmente.
Al parecer, la borrachera electoral ha seducido anticipadamente a algunas de las organizaciones participantes del Espacio Refundacional, debilitando a esta instancia unitaria de la izquierda de Honduras. Lamentablemente, Zelaya ha impuesto su agenda y dinámica al interior de los organismos del FNRP. Uno de los grandes errores de la mayoría de la izquierda ha sido permitirle a Zelaya que moldee el futuro político de los menos beneficiados.
Reeditemos la experiencia de las candidaturas independientes
Frente este panorama, desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA) sostenemos que se debe de luchar por el rescate del proyecto original del FNRP y desarrollar un profundo debate a manera de salvaguardar la democracia interna.
El ex presidente Zelaya ha utilizado todo su prestigio político para imponer a su retorno de exilio, sin mayor discusión de las bases de la resistencia, y violentado lo resuelto en la Asamblea Nacional del 26 de Febrero del 2011, la conversión del FNRP en un partido electoral, llamado FARP.
Los socialistas centroamericanos no nos oponemos a librar la batalla en el terreno electoral, pero para ello se requiere discutir programas, políticas, y formas de elección de los candidatos. La forma desesperada de convertir al FARP en un nuevo partido político, comenzando a discutir Estatutos, en vez de un programa de lucha para instaurar la Asamblea Nacional Constituyente, no presagia nada bueno.
En vez de reeditar la experiencia de las Candidaturas Independientes, y convocar a todo el movimiento obrero y popular a decidir cómo encarar la próxima contienda electoral, de antemano el ex presidente Zelaya, a la cabeza de corrientes burguesas como Liberales en Resistencia, está forzando al amplio movimiento social de la Resistencia a tomar el camino del FARP, sin discutir el programa, ni las políticas, ni los métodos de elecciones de los candidatos.
Este es el debate que todavía no inicia, por eso no fuimos a la Asamblea de la discusión de los Estatutos del FARP.
Estamos a tiempo de corregir el rumbo equivocado, llamamos a nuestros hermanos del Espacio Refundacional a cerrar filas en defensa del proyecto original del FNRP, y a discutir cómo implementar una política electoral revolucionaria.

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