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sábado, 5 de marzo de 2011

¿Qué son cinco años? El sistema político hondureño, estructura en movimiento "Rodolfo Pastor Fasquelle "

Mi amigo “el mecate” se queja de que nos resignemos a la toma del poder hasta dentro de cinco años. Y el problema es que no es solo cuestión de voluntad, sino también de madurez de un proceso ideológico y de organización.

Escogemos y priorizamos los plazos en los que pensamos, pero no aquellos en que actuamos. Aunque hay profesiones que requieren de y optan por marcos temporales específicos, por ejemplo: sin olvidar otros, los políticos y los empresarios necesitan enfocar siempre y en primer término el plazo inmediato o más corto: la encuesta de ayer, la cotización del día, la noticia, anticipada de mañana, igual que el periodista, mientras que los especialistas religiosos pueden plantearse plazos casi infinitos para sus profecías.


En determinado momento, los historiadores enfocamos otros marcos de tiempo: el del evento, o los de los reinados y gobiernos y las épocas. En décadas recientes hay un consenso generalizado en el gremio sobre la conveniencia de atender a “la larga duración”, el plazo en que se pueden estudiar los cambios más profundos, estructurales. Ese plazo escojo en diversos trabajos para analizar lo que sucede en Honduras hoy, lo que viene sucediendo desde hace un medio siglo y sucederá en el siguiente.


Tengo muchas discrepancias con el Sr. Coordinador General del FNRP, Sr. don Manuel Zelaya, mi primo, diferencias de perspectiva que no hace falta esconder ni es propio revelar en detalle en cuanto que él es el timonel y yo solo un secretario. Albergo grandes dudas sobre sus otros amigos, sobre el “pro socialismo” que pregona y sobre su teoría de los orígenes externos del golpe. Pero coincido completamente con Mel cuando, en su más reciente carta a la Primera Asamblea Nacional del Frente declara, a manera de exordio, que ese evento es el acontecimiento más significativo de su tipo desde que se formaron los partidos políticos tradicionales que han gobernado en Honduras. Más allá de las estridencias, el Frente se consolido en ese rito de transición. Existe por decisión propia. Se ha propuesto ser instrumento del pueblo. Ha aceptado su propia debilidad y confirmado su vocación liberadora y su condición política irrenunciable, recordando con Mandela --quien hubo de esperar casi tres décadas en prisión-- que “solo con la toma del poder se libera un pueblo”.
Y la confirmación del Frente es especialmente destacable porque, dado el fracaso completo del Partido Liberal, cuyo sector oficialista podría terminar plegándose a su rival histórico en desesperación, el sistema bipartidista que es el sistema político hondureño está quebrado. Y por tanto, para la estabilidad política del país, se precisa justamente de esta nueva institución política abierta que el Frente ha proclamado ya que será. Sin sobrestimar su capacidad política inmediata, que es casi nula… (del Frente) ni tampoco su limitada convocatoria. El Frente no representa hoy más que una proporción minoritaria de los ciudadanos hondureños, que pudiera oscilar entre 40 y 45 % de los votantes comprometidos, mientras que, a pesar de las campañas negativas, Mel conserva un 66% de simpatías. De todas formas, 40% es una proporción mayor que la que le queda a cualquiera de los partidos tradicionales. Y por tanto el Frente es la única organización que podría sustituir --en la estructura política del país-- a la organización desaparecida, que es el PL. Claro que los liberales lo niegan. Y como dice un "dicho" gringo, “It’s not over till its over”. No ha terminado hasta que termino, pues.
Pero aquí está sucediendo lo que en El Salvador ocurrió incluso desde antes de la firma de la Paz. Un realineamiento ideológico de las organizaciones políticas que representan a la población, en la cual el Frente Farabundo Martí sustituyo a los varios y diversos partidos de la izquierda salvadoreña, mientras que ARENA sumo al centro derecha con el fascismo tradicional. Algo que por supuesto parecía inconcebible un par de años antes de que sucediera, pero que hoy parece evidente, habiéndose olvidado las opciones de ayer. Y en Honduras eso supone un cambio y positivo en la forma en que se hace política, tendremos que acostumbrarnos a que, en adelante, no se podrán obviar las ideas…
También me queda claro que, precisamente porque surge de un movimiento social real, el Frente Nacional de Resistencia es la única organización que pudiera convocar, en Honduras, a consensos amplios de convivencia, por supuesto que no universales, pero suficientes para formar gobiernos efectivos, los que defino como los que son capaces de forjar leyes consensuadas, de hacerlas cumplir y de forjar proyectos. Eso (convengamos que es imprescindible) es lo que desde hace tiempo no tenemos. Porque los gobiernos que han sido productos del bipartidismo y del sistema electoral quebrado, incluyendo por supuesto el de Mel, han seguido generando activismo, como red de patronazgo clientela, pero no han sido lo suficientemente representativos para convocar la obediencia de la población. De cualquier forma,
Ganar elecciones y formar gobiernos no esta al alcance del Frente en el plazo más corto. El Partido Nacional debe sentirse seguro de que ganara las próximas elecciones… y todo esto –junto- debería de impulsarlo no solo a resolver los problemas pendientes para retornar efectivamente a la comunidad internacional y estabilizar la situación interna sino incluso a plantear una visión del plazo medio. No tiene para esto el P.N. que hacerle muchas concesiones al contrincante de antemano derrotado, ni está obligado a compartir el poder con el Frente, que no está buscando un cogobierno. Pero por hoy su estrategia ha sido errada, la de fingir demencia, ignorar los hechos nuevos, las nuevas realidades y jugar con las debilidades de para dividir a un oponente al que necesita más bien unido, para gobernar con una oposición leal. Seguir con la charada seria una necedad y lo tiene que saber el gobernante.
De nada le servirá estar en el poder formal y ganar un par de elecciones otra vez si no puede gobernar en la calle y en el campo. No falta quien dice que es cuestión de dinero y que ahora que los gringos han conseguido abrir la válvula del financiamiento (BID sobre todo, BM) y le han doblado el brazo al Fondo, no habrá problema para satisfacer las expectativas y complacer a la gente. Subestiman el grado y equivocan el tipo de La Resistencia y la naturaleza de la coyuntura. A largo plazo sin duda, el Frente se le planteara al P.N. como el reto…por ahora no lo amenaza en las urnas y pudiera servirle en la mesa de negociación.
Necesita el PN cimentar la que quizás sea una última oportunidad en un análisis verdadero, en un reconocimiento de lo que está ahí, de su oposición real. Y perfectamente puede --dialogando con sinceridad e intercambiando concesiones-- exigir estabilidad a cambio de apertura y garantías. Lo único que tiene que hacer es aceptar una realidad política ineludible. Convocar al Frente como tal a un dialogo nacional y detener la persecución de sus miembros.
En cuanto al Frente, ¿que tendría que hacer? Pues reflexionar sobre los datos crudos. Está claro que por ahora se ha arrinconado solo en su propia retorica, que las ideas que prevalecen en la mayoría de la población son más bien de centro y que solo se puede ser vanguardia de una masa. Ojala no tarde en Honduras el FNRP cuarenta años, como casi tardo el FMLN en El Salvador, para entender que solo se conquista el poder con moderación y con cordura, que la locuacidad es enemiga de su propio propósito anunciado. A largo plazo ganara quien gane el centro mayor, la confianza de esa mayoría que necesita de estabilidad y anhela cambio. Pero además, como ente político, no puede el frente olvidarse del plazo inmediato, del cada día que solo podemos olvidar sin castigo los filósofos, para que las condiciones estén dadas dentro de cinco años, tendrá que trabajar cada día en las tareas de hoy
Cinco años no es demasiado comandante. Con todas sus dificultades coyunturales y peligros, el mundo atravesara en los próximos años por una era de oportunidades que hace tiempo no veíamos. Oportunidad de crecimiento y desarrollo como no ha sido posible durante décadas. En primer lugar por el fenómeno chino, pero además, si el escenario se recompone como todo indica en Medio Oriente en un plazo medio, por el nuevo dinamismo que derivara de la demanda de sociedades modernizadas en esa región del mundo. Agotado el modelo energético, surgirá uno nuevo. Para Honduras, aprovechar dentro de un haz de años la coyuntura mundial favorable es un imperativo, para superar el rezago. Todos sabemos que no tiene que suceder ni mucho menos lo más inteligente o lo conveniente. Por desgracia, los seres humanos somos más bien proclives a la inercia y al caos. Pero no hay mal que por bien no venga, ni que dure cien años. Y cinco más se aguantan. Urge Mel

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