Cuatro meses y ocho días después del golpe, Honduras sigue igual, pero más sola. Roberto Micheletti sigue en el sillón que le regalaron los militares y Manuel Zelaya continúa fuera de juego, encerrado en la embajada de Brasil. Pero el país, que concitó un 28 de junio una solidaridad internacional nunca antes vista, parece haber sido ya abandonado a su suerte.
La noche del jueves se rompió el acuerdo al que habían llegado los representantes de Zelaya y de Micheletti. El presidente de facto organizó por su cuenta un Gobierno de unidad haciendo dimitir a sus ministros, pero reservándose el poder.
El presidente Zelaya consideró una burla la maniobra, declaró roto el acuerdo y advirtió: “No reconoceré las elecciones ni al candidato que salga elegido”.
Como ha venido sucediendo desde hace cuatro meses, Micheletti logró dominar la situación. Invitó a la Casa Presidencial al ex presidente chileno Lagos y a Solís, les dijo —con la mano en el corazón— que él estaba dispuesto a dejar el poder si con ello se conseguía allanar el camino hacia la paz, pero también les dejó claro que nunca aceptaría que Zelaya regresara al poder. El jueves por la noche, Micheletti consumó su jugada maestra. Llamó a sus ministros, los hizo dimitir, anunció que conformaría un Gobierno de unidad con distintas personalidades de la política y que ese nuevo Gabinete, lógicamente, estaría presidido por él. Incluso invitó a Zelaya a que le mandara un listado con candidatos a ministros y, como el presidente depuesto no se prestó, lo acusó de romper el acuerdo de Tegucigalpa-San José.
Zelaya, atado de pies y manos en la embajada de Brasil, vendido por sus propios negociadores que no supieron darse cuenta del acuerdo envenenado al que pusieron rúbrica, sólo pudo certificar dos derrotas. La del diálogo. Y, por extensión, la suya propia. Porque al presidente depuesto ya le quedan pocas bazas que jugar. Sobre todo después de que, a través de distintos portavoces, EE.UU. se ha mostrado menos contundente a la hora de exigir su restitución. La nueva versión oficial es: la salida del conflicto es cuestión de los hondureños y EE.UU. respetará el resultado de las elecciones.
YUCATAN
















































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