Para presionar la salida del gobierno de facto en Honduras, el presidente constitucional Manuel Zelaya exigió la aplicación de sanciones económicas y comerciales más fuertes, y advirtió que las medidas aplicadas al gobierno golpista no son suficientes para combatir el régimen represor.
Zelaya, quien se encuentra refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde el pasado 21 de septiembre cuando entró sorpresivamente en territorio hondureño, dijo estar dispuesto a sentarse frente a frente con el Roberto Micheletti para buscar una verdadera salida al problema.
Rechazó las actuaciones permisivas de la OEA, Estados Unidos y el resto de las instancias internacionales que no han actuado con éxito en la restauración de la democracia en Honduras y las calificó de débiles.
“Si no van a revertir este golpe hubiera sido mejor que guardaran silencio y no se pronunciaran”, dijo.
A pesar de las continuas presiones, Zelaya dijo no tener intenciones de desistir en sus intenciones por restaurar la democracia legítimamente
















































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