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viernes, 27 de noviembre de 2009

Elecciones en Honduras dividen a AL y EU

Honduras realizará el domingo una controvertida elección presidencial, que una mayoría de países latinoamericanos rechaza pero que podría ser reconocida por Estados Unidos y permitiría dejar atrás la aguda crisis política derivada del golpe de Estado de junio.

Los gobiernos de Latinoamérica, con los líderes izquierdistas de Brasil y Venezuela a la cabeza, dicen que las elecciones realizadas por un Gobierno de facto como el de Roberto Micheletti no son legítimas.

Estados Unidos, si bien condena el golpe, ha suavizado últimamente su posición y dice que los comicios pueden realizarse si cumplen con estándares internacionales y si el Congreso hondureño vota sobre la restitución del depuesto presidente Manuel Zelaya, un punto de un acuerdo alcanzado en octubre que aún no se ha cumplido.

"Se debe constituir un gobierno de unidad nacional (...) Al mismo tiempo, el Congreso de Honduras debe votar de manera expedita sobre la restitución del presidente Zelaya", dijo esta semana Arturo Valenzuela, secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos.

Pero el Congreso votará el punto recién el 2 de diciembre, tras las elecciones a las que no acudirán observadores tradicionales como los de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Centro Carter, lo que hace difícil saber si se cumplirán los estándares que señala Valenzuela.

Zelaya dijo esta semana a Reuters que el cambio de postura de Washington sienta "un grave precedente para el sistema democrático interamericano" y divide a América.

Tras una campaña electoral apática, con los votantes hartos de la prolongada crisis política que ha empeorado la situación del empobrecido país centroamericano, unos 4.6 millones de hondureños estarán habilitados para votar el 29 de noviembre, cuando también se renovará el Congreso unicameral.

Habrá más de 5,300 centros de votación en todo el país y seis en Estados Unidos. El horario para sufragar será de 7 de la mañana (13:00 GMT) hasta las 4 de la tarde.


Latinoamérica no perdona

Porfirio Lobo, candidato del opositor Partido Nacional y favorito a convertirse en el próximo presidente de Honduras, cerró el lunes su campaña con un mitin en la cancha de un estadio de béisbol de la capital, con animadoras con minifalda azul y fuegos artificiales, pero con parte del terreno vacío.

"Hoy comienza una gran página en la historia de Honduras, hoy debemos dejar atrás las diferencias y unidos todos ver hacia adelante", dijo a sus seguidores el candidato, conocido como "Pepe" Lobo, mientras Zelaya permanece refugiado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa bajo amenaza de arresto.

El Gobierno de facto acusa a Zelaya de haber violado la Constitución al insistir en realizar una consulta popular que abría la puerta a la reelección presidencial, a pesar de que había sido prohibida por un juez.

Esta postura, así como la acusación de haber entregado el país a la influencia del presidente venezolano Hugo Chávez, es ampliamente apoyada por detractores de Zelaya, pero también por miembros de su propio Partido Liberal como el candidato Elvin Santos, que marcha detrás de Lobo según las últimas encuestas.

En su acto de cierre de campaña el domingo, Santos fustigó a aquellos que promueven el "socialismo del siglo XXI", en alusión a la política de Chávez, y dijo que "eso no tiene cabida en el Partido Liberal de Honduras" lo que generó aplausos de la multitud.

"Al nuevo presidente sí lo van a reconocer", confió Pedro Ávila, un electricista de 50 años que llevaba una camiseta con la palabra "Paz" en el cierre de campaña de Lobo. "Aquí estamos con la paz y con la democracia", agregó.

Pero América Latina, con una mayoría de gobiernos izquierdistas y una larga historia de golpes de Estado, no parece dispuesto a olvidar el caso de Zelaya, que fue sacado a punta de rifle por militares -el mismo día en que planeaba realizar la consulta popular- y expulsado a Costa Rica.

El asesor especial internacional de la presidencia de Brasil, Marco Aurelio Garcia, dijo que Brasil considera equivocada la posición estadounidense de considerar legítimas las elecciones sin que se haya restituido a Zelaya.

Es "lamentable que se quiera limpiar un golpe de Estado con un proceso electoral", dijo Garcia

EL ECONOMISTA

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